Ya es la segunda vez que me alojo en
este hotel, ambas veces pagado por una empresa que invita a mi novia a Lisboa para dar una clase magistral. El hotel está muy bien, un cuatro estrellas bastante decente. Es de esos que te apuntan lo del minibar nada más sacarlo de la nevera (sensores, o qué se yo), pero no está nada mal. El personal sabe, lógicamente, inglés, pero también castellano, todo el mundo (en Portugal casi todo el mundo nos entiende, aunque nosotros no cojamos ni una sola palabra de lo que dicen).
Los precios, como podéis ver en el enlace, son algo caros, pero supongo que reservando con cierta antelación o a través de un mayorista puede salir más barato. Está realmente cerca del Aeropuerto (un taxi son poco menos de diez euros), y a medio kilómetro de una parada del Metro (Campo Grande, con dos líneas). Como curiosidad, está también muy cerca del Estadio José Alvalade, hogar del Sporting de Lisboa, y donde hay un centro comercial que abre hasta tarde, por si queréis cenar cutrongo antes de ir al hotel.
Para los amantes (es mi caso) de trasnochar, hay incluso un remolque de esos cutrongos de perritos calientes que abre hasta las seis de la mañana. El primer día llegamos a las once y media al hotel y, dado que estábamos algo cansados, cenamos allí un par de hamburguesas no demasiado grasientas XD
Por lo demás el hotel cuenta con las comodidades típicas de un cuatro estrellas. Detallitos como los gelecitos de ducha (me los traje todos, los renuevan a diario si los has usado o guardado en la maleta), máquina de limpiar calzado, máquina de hacer hielo en el pasillo, plancha, un calentador de leche (la leche va aparte, pero en el cutrerremolque que comenté antes venden batido de chocolate, y se puede calentar en la jarra calentador, mmm, què gusto da desayunar chocolate caliente), y cosas así.
Mi nota: 7/10