20/08/2009 Día 5Empieza lo emocionante...
ya estábamos un poco hartos de Funchal, Lido y los pueblos de la zona, pero ese día por la mañana nos entregaron ya el coche de una compañía de Machico.
Un Seat Ibiza nuevo e impecable. Oh! Qué gusto me dió verlo...

Es importante tener en cuenta las "vías rápidas" como le llaman y que vienen a ser autovías de 1 ó 2 carriles por sentido. Utilizando esas carreteras, podemos ir de punta a punta de la isla en menos de 1 hora, sobretodo gracias a la gran cantidad de túneles de la isla. Jamás en mi vida he visto un lugar con tantos túneles. Sorprendente.
Sorprende también leer carteles que piden ir rápido

Así de claro, piden
que conduzcas rápido y vaya si lo hacen... Van como locos ahí. Otro cartel pide que se circule por la derecha, supongo que para que los que van más rápido aún, puedan adelantarte por la izquierda.

La primera parada fue Cabo Girao a poca distancia de Funchal y cerca de la localidad de Ribera Brava. Tenía muchas ganas de visitar aquello. Es el 2º acantilado más alto del mundo, con unos 600m de altura.
Mientras nos dirigíamos al sitio, a veces nos preguntábamos si estábamos yendo por el camino correcto pues apenas habían coches y la carretera era realmente mala.
Tras una curva, vimos una gran cantidad de coches y autocares, así que estaba claro que llegamos al sitio correcto.
Al asomarnos desde la barandilla, escuché las expresiones de sorpresa de mi familia que contrastaban con mi desilusión. Alto era, pero me imaginaba otra cosa, pensé que sería más impactante y además, el sitio era feo, descuidado y las vistas no eran nada del otro mundo.
Un acantilado que me ha llamado mucho la atención siempre que lo visito es el del Pilar de la Mola en Formentera, mil veces más bonito, tranquilo y relajante.
De allí nos fuimos a dar vueltas con el coche. Mapa en mano, se hace muy fácil la planificación de las rutas.
Fuimos en dirección Sao Vicente, utilizando la vía rápida que cruza La Encumeada.
En Sao vicente hay unas cuevas pero no las visitamos. Paramos en la costa, tomamos un café y miramos unos puestos de pinturas y de tejidos artesanales. Uno de los vendedores nos preguntó si íbamos hacia Porto Moniz y al responderle afirmativamente, nos pidió que si queríamos comer allí, visitáramos el restaurante de su hijo. Me dió un cartoncillo escrito y recortado a mano donde ponía el nombre del restaurante y el de su hijo y la dirección, con una nota aclaratoria que decía "mi hijo", escrito en portugués.
Me dió tanta ternura ese señor que le prometí que allí iríamos a comer aunque una vez en P. Moniz, entre unas cosas y otras, ni nos acordamos

Aún conservo ese cartoncito

Desde Sao Vicente se ve a lo lejos un panorama espectacular. Unas vistas impresionantes de grandes acantilados verdes en contraste con el azulísimo del mar.
Por toda la isla se ven cascadas de agua provenientes de las "levadas" que caen en cualquier sitio. Sí, como lo oís, en cualquier parte. No os extrañes si veis como la cascada de agua cae sobre la carretera, mojando los coches que pasan por ella. Igual que al pasar por un túnel, si es viejo, es aconsejable poner el limpiaparabrisas pues a veces cae el agua en gran cantidad y con mucha fuerza sobre el coche.
Otro consejo que os doy es que no dejéis atrás ni un solo mirador. parad en todos pues en cada uno de ellos, se encuentran preciosas vistas de la isla.
Siguiente parada: Seixal. Antes de llegar hay un mirador desde donde uno se hace la idea de lo que se encontrará en el pueblo.
Pequeño pero bonito pueblo, con un pequeño puertecito y rocas en el agua que ofrecen un relajante espectáculo a quien se quede mirándolas.
Caminamos por el pueblo, tomamos algo por allí y nos quedamos a charlar frente al mar. Cuánta belleza...
Llegada a Porto Moniz.
seguiré...