Continúo con las impresiones de la ciudad. Llegamos a las 3 de la tarde, así que nos dirigimos a nuestro hostal,
el Big Fish Pécs (click para leer la reseña). Dejamos nuestras cosas y nos fuimos a descubrir la ciudad.
En el mapa enseguida te das cuenta que está todo bastante cerca, excepto unos cuantos monumentos que están fuera (y que no fuimos a ver) y de una zona en reconstrucción al lado de otra de nueva construcción. Nuestra sensación es que Pécs, por desgracia, no ha llegado con dos de sus nuevas infraestructuras a la cita de la capitalidad cultural. No es extraño que ocurra esto, incluso a Porto le ocurrió con su Casa da Música.
Al Este de la ciudad se están restaurando unas antiguas naves industriales de la Zsolnay Porcelánmanufaktúra Zrt (Factoría de porcelana de Zsolnay). La importancia de dicha empresa es muy notable, puesto que su presencia se incluye en incontables edificios en la capital húngara y en otros edificios reseñables en la misma Pécs, así como la actual embajada de Hungría en Berlín o el museo de bellas artes en México. Dichas factorías forman parte del que será el Distrito Cultural de Zsolnay. Realmente promete, pues las naves son increíblemente grandes y sus chimeneas con ornamentos de porcelana de lo más llamativas. La fecha de finalización no sé cuando llegará.
Lo que sí que se supone que terminará pronto es el Centro de Conferencias y Conciertos. A poca distancia también se finaliza la Biblioteca Regional y Centro de Conocimiento del Transdanubio Sur. En medio de todo esto, un parque con bastante juego que están reformando. Se llama Balokány Liget y nos llamó mucho la atención una casa destrozada que funcionaba a modo de bar. El edificio es de lo más singular y no nos explicamos como es que no se ha recuperado.
Continuará...